Porque hay quien se lo curra... Pero a mi ya me va bien, por que siempre los empiezo, y nunca sé como acaban. Ahora ya estoy más orientada... Merece la pena leerlos!!
Hace días que las calles están adornadas con bombillas multicolor, que por ellas transita gente cargada de prisas y de paquetes de regalos, y que en todos lados se vuelve a oír aquello del espíritu de la Navidad. Con esto ocurre como los “días de”: el día del niño, el de la mujer trabajadora, el día sin tabaco, el de la amistad, el de la paz… Todos ellos símbolos de algo que debiera estar presente en nuestras mentes y nuestras actuaciones todo el año pero que se ve que jamás lo está, porque una vez cada 365 días es preciso hacer sobre ello una llamada de atención. Todos nos sentimos muy concienciados ese día. Mañana ya no toca. A finales de la pasada Navidad recibí en el móvil uno de esos mensajes que todo el mundo manda a todo el mundo en determinadas fechas:
“Aviso a toda la población: el simulacro de Paz y Amor ha finalizado. Guarden los langostinos, insulten a sus cuñados y disuélvanse".
Hay una historia, por lo visto cierta, que hizo trastabillar un escepticismo que cada año crece conmigo, y me dejó pensando que quizás al fin y al cabo estos “días de” sí que dejan poso, y que el espíritu de la Navidad no es una simple frase hecha, al menos, no siempre, porque a veces es capaz de despertar lo mejor de nosotros mismos: nuestra humanidad. Si al menos sirve de lección para algunos, y a modo de reflexión...
Sucedió en la noche del 24 de diciembre 1914, principios de la Primera Guerra Mundial, en el frente de Ypres, una ciudad en el sur-oeste de Bélgica. Se esperaba una fuerte ofensiva germana para esa noche o la de Año Nuevo, y las tropas anglo-belgas estaban preparadas para responder de forma contundente.
Cuando los hombres del segundo regimiento de guardias escoceses advirtieron multitud de pequeñas luces que brillaban en el lado alemán estuvieron seguros de que se trataba del comienzo del anunciado ataque, y sin más demora abrieron fuego contra el enemigo. El desconcierto comenzó al advertir que aquella nutrida descarga no estaba siendo respondida, pero aún creció más, hasta llegar al estupor, cuando desde el lado contrario llegaron unas voces que, en un inglés con fuerte acento germano, exclamaban: "You no shoot, we no shoot." (si ustedes no disparan, nosotros no disparamos).
No tardaron en salir al descubierto soldados alemanes, en actitud claramente pacífica, y a los pocos minutos hombres de ambos bandos intercambiaban chocolates, cigarrillos, licores, todas esas minucias que en circunstancias como estas constituyen pequeños tesoros. Y, por supuesto, palabras. Así pudieron saber los aliados que aquellas luces eran las de los arbolitos de navidad que el Ejército alemán había enviado a sus tropas en el frente. Al de Ypres se habían mandado varios, de ahí la gran cantidad de lucecitas, que habían llamado la atención de los escoceses.
El día 25, muy de mañana, los soldados de ambos bandos salían de sus respectivas trincheras para confraternizar con “el enemigo”. Intercambio de tabaco, cerveza, chocolates, fotos familiares… Hasta partidos de fútbol hubo con pelotas hechas como se pudo. Precisamente en lo sucedido este día está basado en vídeo de Paul Mc Cartney que aparece más arriba.
La tregua, a pesar de las tajantes órdenes en contra de los altos mandos, se prolongó hasta la mañana del día 26, en que comenzó de nuevo el fuego cruzado entre las dos líneas del frente. Y no hago más que preguntarme qué sentirían en uno y otro bando cuando de nuevo tuvieron que empuñar sus armas, esta vez no contra algo casi abstracto como fuerzas enemigas sin rostros ni cuerpos bajo el casco y el uniforme, sino contra seres de carne y hueso cuyas facciones sí conocían ahora, con los que habían estado hablando, bebiendo, bromeando, jugando al fútbol…
Ypres resultó destruida casi en su totalidad al finalizar el conflicto, la Gran Guerra se saldó con más de 31 millones de muertos, heridos y desaparecidos… Pero hubo un momento en que el horror se detuvo. Hubo un momento en que unos hombres no quisieron matar a otros a pesar de las órdenes que tenían, en que fueron capaces de perdonar las bajas que se habían infligido mutuamente y relegar el rencor hacia el enemigo al ver caer a un compañero muerto a tus pies, capaces de compartir los pocos lujos que tenían, de olvidar lo que les enfrentaba y recordar que todos somos, al fin y al cabo, seres humanos. No había paquetes de regalos envueltos con papel de brillantes colores colocados al pie de un belén o de un árbol de navidad profusamente decorado, ni mesas y manteles, ni villancicos, ni luces en ninguna calle. Pero esa noche, entre ruinas, fango, alambradas y armas momentáneamente abandonadas y silenciadas, era más navidad que en multitud de hogares de todo el mundo.
Tal vez sólo era "el día de", el cual por si solo no arregla nada, pero espero que a nosotros ese "día de" nos sirva para darnos cuenta de muchas cosas. Un "día de" mucho más conmovedor que poner un lacito en la parte inferior derecha de un anuncio pero continuar actuando como siempre. Dicen que "de lo que no se habla no existe", y quizá por eso hay que hacer visibles estos días, pero el problema está cuando nos acostumbramos a ellos, y esos "días de" no dejan de ser más que "días de", "bolets" tranquilizadores en medio de tanto desierto...
miércoles 17 de diciembre de 2008
Parlem de tu, però no pas amb pena. Senzillament parlem de tu, de com ens vas deixar, del sofriment lentíssim que va anar marfonent-te, de les teves coses parlem, i també dels teus gustos, del que estimaves i el que no estimaves, del que feies i deies i senties; de tu parlem, però no pas amb pena.
I a poc a poc esdevindràs tan nostre que no caldrà ni que parlem de tu per recordar-te, a poc a poc seràs un gest, un mot, un gust, una mirada que flueix sense dir-lo ni pensar-lo.
Oslo.- El Papa Noel noruego está arruinado después de que el Estado dejase de financiarle para responder a las miles de cartas que le escriben los ilusionados niños de todo el mundo.
Todos los años, el noruego "Julenissen", que vive en un granero y come gachas de avena, contesta a 20.000 cartas que proceden desde Polonia a Japón y van dirigidas a cualquier dirección, como al "Hombre gordo en la tierra verde" hasta "Padre Navidad en Laponia" o "El Polo Norte".
"Julenissen es siempre optimista. Estoy deseando que el Estado vuelva a financiar", dijo el martes a Reuters Julenissen, luciendo una larga barba blanca, jersey rojo y un gorro de lana.
Julenissen, quien el resto del año es el empresario de turismo de 58 años Tom Kristiansen, obtiene generalmente la mitad de su presupuesto de casi 17.800 euros del gobierno, que le permite poner en funcionamiento una oficina de correos especial.
Pero Oslo ha dejado de financiarle en medio de una recesión económica.
"Recibimos cartas de todas partes, desde hombres deseando una nueva mujer hasta niños en zonas de guerra pidiendo fundas de almohadas o niños ricos preguntando por dálmatas", dijo Kristiansen.
Las cartas acaban en el buzón de Papa Noel, el número 1440 de Drobak, cerca de la casa de Julenissen en los bosques del sureste de Noruega, y son contestadas en inglés, noruego o alemán.
Kristiansen dijo que ha declinado la financiación de firmas comerciales interesadas. "No se puede comprar a Julenissen con dinero", dijo.
Noruega dice que Papa Noel emigró a América con el caudillo vikingo Leif Eriksson sobre el año 1.000 y que todos los Papa Noel alrededor del mundo son copias de Julenissen, cuyo trineo está tirado por caballos en vez de renos.
Tambien está el tema (bastante educativo tambien) del Kami-Kami. Y no, esto no es un instrumento de tortura del siglo XXI, o quizá sí. Será cuestión de preguntárselo a los niños que lo usen.
Kami Kami es una estructura que se acopla a la cara y que dispone de unos sensores que contabilizan el número de veces que la critatura mastica. Cuando llega a 30, suena un pitido que le indica al torturado que ya puede deglutir la comida.
Como vemos, también muy saludable. Y para saludable, éste otro invento: unos tacones con contador de escalones. No están a la venta pero… ¿qué sentido tendría que lo estuvieran?, ¿alguien desearía subir y bajar escaleras para mantenerse en forma con tacones? Y en el caso de que la respuesta fuera afirmativa… ¿no resulta un tanto molesto andar quitándose los zapatos constantemente para ponerlos a la altura de la vista y ver cuántos escalones se han subido?
En fin! la gente se lo curra!!
(Ver más info en la web de No puedo creer que lo hayan inventado)
No me lo puedo creer!!! A partir de enero se representa en Barcelona la obra "Super Coco en Acción", de la factoría de Barrio Sésamo, para entretener a los peques y a los no tan peques. Epi, Blas, Oscar el Gruñón, la Gallina Caponata... y Tricki! Pero con una variación. Tricki es vegetariano!!! Nada tiene ésto que ver con las galletas con las que yo le recuerdo atragantarse, y con el Tricki con el que siempre me he sentido identificada (jiji). No! Ahora Tricki apuesta por un estilo de vida más sano y come vegetales y demás verduritas. Y es que los tiempos han cambiado, y estamos todos muy concienciados de cara a nuestros peques. Ahora, eso sí: Super Coco sigue teniendo poderes, que sus amigos le ayudan a recuperar cuando los pierde y esas cosas... Y es que ser débil no está bien visto... Viva Tricki el monstruo de las galletas!!! Y digo yo: ¿no podrían haber sido galletas de fibra o algo por el estilo? vamos, que tampoco vamos a conseguir que los niños dejen de merendar galletas para comer judías... La intención sin embargo no es del todo mala...
domingo 5 de octubre de 2008
Para aquellos que estan en mi vagon cuando yo me empeño en escuchar el mp3.